Sobre Samuel
El Dr. Samuel Fernandez-Carriba es psicólogo clínico e instructor de mindfulness y compasión con más de 20 años de experiencia sirviendo a profesionales y familias de personas con Trastorno en el Espectro Autista y otras condiciones, así como a población con alto estrés. En la actualidad realiza este trabajo internacionalmente, y en particular en EEUU, España y América Latina.
Obtuvo su doctorado en Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, y completó su formación postdoctoral en Emory University, Atlanta, EEUU. Su certificado de Instructor de CBCT® (Entrenamiento en Compasión de Base Cognitiva o Cognitively Based Compassion Training), (1) nivel senior, por Emory University, le permite investigar y utilizar clínicamente CBCT® con familias y profesionales y enseñar a poblaciones con alto estrés, nacional e internacionalmente, estrategias que favorecen la resiliencia y la competencia social.
Este trabajo reciente ha llevado a tres artículos científicos (ver en inglés, por ejemplo, esta publicación sobre una intervención breve usando Mindfulness durante la pandemia por COVID-19,(2) u otro estudio con familias de personas con autismo (3) varios capítulos de libros y ha recibido cobertura en CNN (ver en español, https://cnn.it/2hIhKiG) (4) y en RTVE . Vea aquí (5) una lista de cursos internacionales recientes. Mindfulness y meditación contra el estrés causado por el autismo.
“A Samuel,
No es secreto para quien le conociera que Samuel era una persona increíble, que trajo afecto a todo el que conoció, que nos dio lecciones de vida, que nos enseñó a no rendirnos nunca… pero Samuel no era un héroe, era una persona de carne y hueso que vivió, amó y murió.
En estos textos de elogio existe cierta tendencia a centrarse en la vida y grandes logros de los homenajeados, como si esta narración de epopeyas y gestas pudiera representar, en algún modo, la vida de una persona; en lugar de construir una fábula sobre una imagen de quién fue, completamente ajena a quienes le conocieron en persona.
Ante la situación de realizar yo uno, me veo ante la duda de si lo importante sobre Samuel fue de verdad lo que nos enseñó, las causas por las que luchó y los movimientos que, echando a rodar una bola imparable, inició. Porque para mí Samuel no era realmente nada de eso, y me pregunto muy seriamente si el montón de amistades que hizo por todo el mundo realmente apreciaban a la figura. Yo creo que querían a la persona, y eso es lo realmente complicado de esto, que una persona se compone de facetas, rasgos y experiencias, que todos experimentamos a los demás de manera distinta y Samuel nos quiso y cambió a todos en diferente manera.
Samuel era mi tío. También fue un compañero de juegos cuando yo era pequeño, además fue el primer lector de mis intentos de novela cuando yo empezaba a fingir que sabía escribir, el primer consejero adulto que se paró a escuchar mis problemas de crio con la misma seriedad con la que lo haría con los de una persona mayor, el artificie de grandes viajes y experiencias, el autor de la mayor parte de correspondencia privada que he recibido en físico en mi vida, quien me regalaba peluches cada vez que volvía del otro lado del mar, alguien con quien comentar la parte ética y filosófica de series de ciencia ficción o cómics de superhéroes, el confidente de chistes y risas que nadie más entendería…
Pero ese era mi Samuel, que no tiene por qué encajar ni remotamente con el de nadie más. Para mucha otra gente fue un profesional, o un guía, una figura a la que admirar, un colega, el alma de todas las fiestas… muchas opciones, y todas eran tan Samuel como las demás.
Mi experiencia es la mía, y las personas nos impactan en distinto modo. Samuel nos enseñó a reír y a llorar, a perseverar y, sobre todo, nos enseñó acerca de la compasión a todos; pero no es nada de eso lo que echo de menos.
Las lecciones se aprenden, se quedan, se retienen. Podrán guiarme el resto de mi vida. Pero las nimiedades, las tonterías, las pequeñas cosas ya no volverán a repetirse.
Quisiera volver a discrepar con él sobre películas o libros, quisiera subirme a otra montaña rusa a su lado y aconsejarle que ese era un buen momento para gritar, quisiera actualizarle sobre el estado actual de mi vida con mis nuevas victorias y aprendizajes, quisiera que me volviera a tocar algo con la guitarra…
Yo no conocí a vuestro Samuel, pero entiendo por qué sentís su pérdida, porque yo también siento la del mío, a quien, quizás, ahora hayáis conocido un poco.”
Samuel Bustillo Fernández
El siguiente texto lo escribió con motivo de su última gran fiesta, donde consiguió reunir a muchos de sus amigos.
“Soy un paciente de cáncer de colon con metastásico en la pelvis, pulmón e hígado, después de tres operaciones, incluyendo una ileostomía y una anastomosis, con lo que puedo llamar una historia de horror de dolores insoportables, heces y rescciones quimioterapia. Soy todo eso y soy mucho más.
Soy doctor en psicología, con licencia para ejercer en Georgia, EEUU, donde hice mi formación posdoctoral y he vivido 20 años, en la profesión de investigador con chimpancés primero, clínico con personas autistas, profesor y en los últimos años instructor de meditación.
Soy mucho más y soy ese cáncer, y dos previos, lymphomas cerebrales de los cuáles uno requirió cirugía y los dos quimioterapia.
Soy también el último de Meixide. La última persona que nació en este pueblo remoto en las faldas de Peña Trevinca. Alguna gente me pregunta “¿y cómo sabes que después de ti no nació nadie más? A lo que contesto “entonces no has entendido que de verdad fui el último”. En el pueblo, d’O Cocello d’a Veiga, viven todo el año, según Wikipedia, 9 habitantes.
Soy más eventos trágicos y traumáticos, incluida dos experiencias de abuso sexual, que no es necesario enumerar, y soy, y esto es el tema de este artículo, FELIZ. Antes de empezar a discutir sobre qué es eso, puedo decir que voy estrictamente con la definición de la RAE de felicidad: satisfacción, gusto, contento.
Puedo hacer una disertación sobre la felicidad o puedo contar un poco más de mi historia para explicar qué cosas he estado practicando y estoy haciendo que, la mayor parte del día, me traen satisfacción, gusto, contento. Por ejemplo, haberme convertido en profesional independiente enero de 2020, antes del COVID y antes del tercer cáncer, sacando por lo menos un pie de la rueda de hamster de competitividad, productividad e innovación de todos los sistemas económicos y sociales de nuestro mundo. Esto me produce inmensa felicidad: tengo mi horario, mi ritmo, mis casos, proyectos que yo elijo…. Y estos episodios de cáncer han tenido que ver en las decisiones que me han traído hoy aquí.
No es un premio de consolación, al estilo de “no hay mal que por bien no venga”, es el reconocimiento de que sin el cáncer, mi vida habría sido peor. Tampoco es una glorificación de algo que he descrito como dolores insoportables, heces y resecciones a quimioterapia. No se lo deseo ni a mi peor enemigo. Lo que sí deseo para todas las personas es esta habilidad para Construir, practicar, conseguir satisfacción, gusto, contento con lo que te pase (la palabra de moda: resiliencia). Antes de eso, deseo la habilidad para percibir lo que quiero, lo que tengo y cómo
No hay nada nuevo bajo el sol, solo tenemos que verlo. Esta habilidad, que se llama quererse, querer lo mejor para uno mismo. Pues bien, yo defiendo que lo mejor para uno mismo, aún más que conseguir lo que queremos, o el hecho de perseguirlo, ambas cosas importantísimas, es la compañía, como le dijo el panda al dragón en la historia de James Norbury.
No hay nada nuevo bajo el sol y muchas religiones y tradiciones filosóficas hablan de la importancia del amor. Investigaciones científicas en las que yo he participado, como sujeto experimental y como investigador, se han sumado recientemente a esta proposición: el amor es bueno para la salud.
Mi manera de practicar esta habilidad, mentalmente primero para después practicar en acción, ha sido la meditación, y CBCT en particular, protocolo… blablabla
Mi próxima aventura en la práctica y por tanto de convertir la adversidad en conexión, en amor, en una Fiesta”
Septiembre 2022
Continuamente estaba en ese pulso del yo y el otro. El otro siempre trae noticias de lo que yo soy, con la posibilidad de salir del ego, porque lo que me pasa a mí también repercute en el otro.
“Por eso os pido que si me queréis y si queréis, contéis,
y que me permitáis quereros en la medida de mis posibilidades.
Y que así me distraigáis de lo mío.
Y que así me deis perspectiva.
Y que así me ayudéis a practicar mis habilidades de solución de problemas.
Y que así nos conectemos, nos cuidemos, nos queramos”